miércoles, 7 de julio de 2010

Es hora de que dejes todo atrás, es hora de que le demuestres que no vale nada, que nunca le importaste aunque sus palabras dijeran lo contrario, supéralo.
Las palabras se las lleva el viento, son tan efímeras como una flor sin agua, sin sol y sin tierra. Esas palabras que lastiman más que un golpe cuando caes y te das cuenta que en realidad eran en vano, esas palabras que te dijo aquél príncipe de ese cuento desencantado que se transformó en pesadilla nunca deberías haberlas creído, pero ya está.
El pasado pasó princesa, sigue esperando aquel principe que de verdad te merezca y sus hechos demuestren todo lo que sus palabras te dejan en duda.

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